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17/07/2010 Recorrido: Besurta-Ibón de Paderna-Hospital de Benasque

publicado a la‎(s)‎ 2 ene. 2012 6:24 por admin fhb
III Jornadas Botánicas.

Sábado 17/07/2010 Recorrido: Besurta-Ibón de Paderna-Hospital de Benasque

En el marco del Parque Natural Posets-Maladeta, el Hospital de Benasque acogió las III Jornadas botánicas que se celebraron durante los días 17 y 18 de julio de 2.010. Organizadas por la Fundación Hospital de Benasque, estas jornadas fueron guiadas por José Vicente Ferrández, uno de los mayores conocedores de la flora pirenaica y, entre otras publicaciones, coautor del Atlas de la Flora del Pirineo Aragonés y colaborador en el proyecto de compilación de la Flora de Aragón.

El sábado 17 nos trasladamos a la zona de la Besurta para ascender hasta el Ibón de Paderna, interesante recorrido durante el cual pudimos observar la diversidad y riqueza de la flora presente en el Parque Natural. Antes de partir, José Vicente Ferrández someramente nos describió someramente el lugar donde nos encontrábamos, a los pies de las Maladetas y su glaciar y bajo el Aneto, siempre presente aunque oculto a nuestras miradas. Botánicamente el terreno se caracteriza por la presencia del Pino negro (Pinus uncinata) así como las amplias extensiones de prados que son pastados tradicionalmente tanto por el ganado vacuno y ovino. En las laderas con mayor pendiente y orientadas al sur la gramínea predominante es la Festuca eskia (endemismo pirenaico-cantábrico), fácilmente reconocible ya que es la que pincha cuando nos sentamos sobre ella.

Durante el trayecto hasta el Refugio de la Renclusa, pudimos observar el rododendro (Rhododendron ferrugineum) que nos marca con su talla el espesor de la nieve acumulada el invierno pasado, varias especies de Hipérico o yerba sanjuanera, el escaso Sello de Salomón (Polygonatum verticillatum) o la uva de rabosa (Paris quadrifolia).

Entre los bloques de rocas existentes en un torrente, seco en verano, florecía el cebollino de puerto (Allium schoenoprasum) que según nos comentó José Vicente es muy apreciado como condimento por los franceses. También pudimos comprobar la diferencia existente entre el helecho macho (Dryopteris filix-mas) o el femenino (Athyrium filix-femina) que juntos crecían en el cauce del torrente.

Durante el camino entre el Hospital de Benasque a la Besurta pudimos observar sauces de porte arbóreo como el sauce carbuno (Salix caprea) o Salix eleagnos, ahora nos encontramos con otros de porte rastrero como Salix reticulata o Salix pyrenaica –endemismo pirenaico-, o también otro de porte arbustivo como Salix bicolor.

Pasado el desvío a la Cascada de Aiguallut y continuando nuestro camino hasta la Renclusa, apareció una pequeña verónica (Veronica aphylla), junto con varias violas (Viola biflora o Viola saxatilis). Casi a la altura de la Renclusa aparecieron en flor dos gratas sorpresas. Entre las rocas calizas sobresalían de sus verdes hojas, que se asemejan a las de los robres, las flores blancas de la Dryas octopetala. Sus grandes flores, semejantes a las rosas, contrastaban con el tamaño diminuto de las flores de la saxífraga de hojas azules (Saxifraga caesia).

Llegados al refugio de la Renclusa (2.140 mts.) buscamos un poco de sombra donde guarecernos del fuerte

calor. Un momento de pausa para poder contemplar con calma el paisaje que rodea el Refugio. A los pies de las Maladetas se construyó en 1912 un pequeño edificio que tras varias reformas se transformó en las modernas instalaciones que hoy en día podemos disfrutar. Hasta 1912 la Renclusa era una modesta edificación, refugio de todos los que intentaban coronar el Aneto desde finales del siglo XIX. Restos del refugio todavía pueden verse al otro lado del barranco de la Renclusa.

Reiniciada la marcha y, tras atravesar el torrente, nos aceramos a la pequeña ermita de la Virgen de las Nieves. Excavada en la roca y en cuya pared caliza crece un endemismo del Pirineo oriental, Saxifraga media, que en Aragón se encuentra presente entre los valles de Llauset y Chistau, siendo esta localidad su límite occidental de distribución. También decoraban con sus flores la pared rocosa de la ermita la madreselva del Pirineo (Lonicera pyrenaica) o la yerba de las piedras (Globularia repens).

Para asomarnos al Ibón de Paderna o también llamado de la Renclusa, deberemos remontar el barranco que tenemos frente a nosotros, para la subida elegimos la senda de nuestra derecha bajo unos resaltes rocosos. En las orillas del arroyo no son raras unas grandes flores azules con forma de campana, en la zona más baja Gentiana acaulis y en la superior ya eran Gentiana alpina. Tampoco era difícil el encontrar otras flores azules de menor tamaño, Gentiana verna o una compuesta con una figura, digamos original, la copa de duende (Homogyne alpina).

Una breve parada nos sirvió para poder distinguir entre dos altas gramíneas, la Festuca eskia de la Festuca paniculata. Ya falta poco para alcanzar el ibón, buscamos con interés una bella prímula de color rosa que crece por aquí pero no tenemos suerte, salen al regalarse la nieve y esto sucedió hace unas semanas.

Por una palanca cruzamos el torrente y ante nosotros se presenta un ibón colmatado, reino de los carex. En la orilla del agua crecen Carex rostrata y Carex nigra y junto a ellas, creciendo en la turbera, aparece la hierba algonodera (Eriophorum angustifolium) con sus blancos penachos al aire. Entre las rocas asoman Carex echinata, Carex ovalis o Carex frigida, que como el nombre específico de esta última nos indica que vive en lugares fríos. También en las orillas observamos unas flores blancas, se trata de una especie de la familia de las saxífragas y cuyo nombre específico nos indica que gusta de estos ambientes, Parnassia palustris.

José Vicente nos quiere enseñar una rareza que vive sumergida en este agua, se trata de una pequeña crucífera Subularia aquatica, especie que en Aragón está incluida en el Catálogo de Especies Protegidas en la categoría de Interés Especial. Miramos con ahínco pero las tardías nieves han retrasado el crecimiento de esta especie, José Vicente la encontró en este lugar a primeros de septiembre de 1.993, en esa época estaba en fruto por lo que Agosto será su temporada óptima para verla en flor; otra vez será.

Con el sol en todo lo alto llegamos al Ibón de Paderna (2.250 mts.), todos buscamos un buen lugar donde dar cuenta del bocadillo. Algunos buscando la sombra de los escasos pinos negros, otros sentados en alguna piedra junto a la orilla del ibón y los menos, los más osados, con sus pies dentro de las frías aguas. La subida hasta el ibón ha sido lenta a pesar de que únicamente hemos superado 330 metros de desnivel, muchas han sido las especies que José Vicente nos ha ido desgranando, por ello la tarde se nos echa encima y sin perder mucho tiempo debemos iniciar el regreso, pero antes nos detenemos a ver una planta albina de una grasilla, Pinguicula grandiflora, las que vimos en la subida eran de color azul.

Retomamos el camino por la otra orilla del torrente, con cuidado vamos sorteando los grandes bloques de roca y entre varios de ellos, por fin aparece la prímula que andábamos buscando, Primula integrifolia, y junto a ella también encontramos el ranúnculo de los Pirineos (Ranunculus pyrenaeus), otro endemismo de los Pirineos, o la Soldanella alpina, con sus hojas redondas que se asemejan a las monedas –solidus=sueldos- de los romanos. Son tres especies que aparecen nada más fundirse la nieve, y en el lugar que las hemos encontrado ésta ha permanecido hasta hace unos pocos días en la umbría que le han proporcionado los grandes bloques graníticos.

Tras reagruparnos en el Refugio de la Renclusa iniciamos una rápida bajada hacia la Besurta. Al llegar a este punto, el grupo se disgrega, unos esperan al autobús que les lleve hasta el Hospital de Benasque, otros deciden continuar recorriendo el camino de los Aranesos, antiguo camino que unía el Hospital de Benasque con el Valle de Arán.

Debemos bajar hacia el Pllan d’Estan, entre las rocas localizamos otro endemismo del Pirineo central, Arenaria tetraquetra. En estas fechas el lago que se forma con el deshielo ha desaparecido y únicamente quedan dos pequeños reductos con agua. Están situados a la derecha de nuestros pasos, bajo las paredes del Salvaguadia y del Puerto de Benasque. Es todavía pronto para poder observar Ranunculus aquatilis o Potamogeton alpinus, dos especies acuáticas que cubrirán la lámina de agua, especialmente ésta última, en el mes de Agosto.

Remontamos un poco hasta alcanzar la senda del camino de los Aranesos, hacia el este queda la Colladeta y la Pleta del Porquero, llamadas así por la gran cantidad de gamones (Asphodelus albus) que crecen allí y que a finales de Junio daban de comer sus hojas a los cerdos. La tarde se echa encima y debemos retomar nuestro camino, al atravesar una turbera intentamos encontrar otra planta carnívora, Drosera rotundifolia, que mediante una sustancia pegajosa atrapa los minúsculos insectos que se aproximan a ella. Vano intento el de localizarla, las vacas han estado pastando por allí los últimos días y no logramos verla.

No obstante sí que lo hacemos con otro ranúnculo acuático blanco, Ranunculus trichophyllus, que como su nombre específico indica tiene sus hojas finas como pelos, o una curiosa Pedicularis mixta, cuya laxa inflorescencia está cubierta por una densa pubescencia. También encontramos algunas orquídeas que gustan de zonas húmedas o encharcadas, Dactylorhiza fuchsii y Dactylorhiza maculata , o Gymnadenia conopsea .

Ya queda poco hasta el Hospital de Benasque, y para llegar al final del recorrido debemos atravesar una zona boscosa donde predomina el pino negro. A sus pies crece el arándano (Vaccinium myrtillus), o un minúsculo peralito (al menos sus hojas recuerdan a las del frutal), Pyrola chlorantha, o el último endemismo del día, Viola cornuta.

Estamos en el Pllan del Hospital, solo nos quedan unos pocos metros para llegar a nuestro destino pero todavía podemos hacer una breve parada. A nuestra derecha se encuentra la excavación del llamado IV Hospital, junto a él se habían construido con anterioridad el II y el III. Antecesores del último Hospital, comenzado a construir en 1870 en una nueva zona a salvo de aludes, y que se reconstruyó dando lugar a lo que hoy conocemos como el Hospital de Benasque.

Por hoy ha finalizado la jornada con una fresca cerveza que calma nuestra sed, mañana recorreremos la antigua senda que unía los Baños de Benasque con el Bosque de Paderna.

Listado especies